MES DE SEPTIEMBRE
Una de las fiestas más tradicionales de la provincia y el país se llevará a cabo los días 6,7 y 8 de septiembre en el anfiteatro Luis Sandrini, a orillas del río Famaillá. El predio cuenta con 40 ranchos típicos y más de 90 hornos de barro, donde se elaboran las famosas empanadas famaillenses, además de una nutrida carta de comidas típicas. El visitante podrá también probar exquisitos vinos regionales, deleitarse con una feria artesanal y recorrer los stands comerciales.
Nuevamente el escenario Simeón Nieva (célebre bandoneonista local) será la plataforma de los espectáculos musicales con la presencia de figuras de jerarquía nacional, provincial y local. Ente año la cartelera brillará con los nombres de Ramón Palito Ortega, Jorge Rojas, Los Manseros Santiagueños, Tributo a los Tucu-Tucu de Carlos Sánchez, Los Huayras y muchos más.
La historia
Cuentan los veteranos del lugar que la fiesta tuvo origen en una costumbre arraigada ya por los años 50 del siglo XX. “En esos años venían los domingos desde la ciudad (San Miguel de Tucumán) hasta Famaillá exclusivamente a comer empanadas en las Cabreritas, famosas empanaderas locales que vivían a dos cuadras de la plaza. Lo que les gustaba, lo que atraía de esas empanadas, es que las hacían con presas de pollo adentro, eran las alitas o pedazos de muslo de pollo con hueso por supuesto y eso a la gente le encantaba”. Sin embargo, la celebración formal comienza en los 70.
Allá por 1977, don Juanito Isa, que tenía un bar al frente de la plaza, hizo una fiesta sobre calle Mitre. Puso enramadas, organizó cacharpayas, muchas empanadas, baile, folclore y bebidas. Corrían los tiempos de la dictadura. Al año siguiente año 1978, el intendente Hugo Caro propició una fiesta en lo que hoy es el Parque Automotor de la municipalidad. En esos años, allí tenía lugar la feria franca.
Así nació la Fiesta Provincial de la Empanada, que en 1979 se pasa al predio actual. En 1981 se construyó el anfiteatro, lo llamaron Luis Sandrini y en la inauguración estuvo Malvina Pastorino, la esposa del popular actor. Fue en 1983 cuando se convirtió en fiesta nacional.
El festejo es organizado por FEFA, una agrupación de entidades de bien público. Cada institución, en cada rancho, presenta una empanadera para el concurso. “El asunto es que todo se tiene que hacer ahí, en cada uno de los puestos, donde todos los integrantes del jurado lo vean, la carne (matambre), la masa (no tiene requisitoria, porque no hay muchas variantes), es harina, grasa y agua con sal; se amasa y se ofla, ahí, delante de todos. Se hacen pocas empanadas en ese momento, si los jurados son muchos hay que hacer como veinte”, cuentan los organizadores.
“Se da un número a cada participante; ellas ponen las empanadas en un platito y le ponen su número y así el jurado, las mira, ven el repulgue, la come, o no y anota su preferencia a ese número. Nadie sabe de quién es esa empanada, sólo se deja llevar por su palabra, por su aroma, por los condimentos, por el aspecto agradable, por supuesto que sea jugosa, rica, el jurado vota a un número”, explican. El jurado es numeroso (15 a 20 personas). “Eso es porque congratulamos a personajes, personalidades o invitados especiales, así es que cada empanadera hace quince empanadas y las pone en un plato y alienta al jurado mientras le dice ´… coma una de estas…coma una de estas`.Claro, todos los del jurado no comen de todos los platos. Después que se hace la votación, las participantes salen a vender y ya dicen, ´…ésta es la campeona…`, ´…esta es la vice campeona… `”, concluyen los relatores.
La primera campeona
Doña Sara Figueroa fue la primera en llevarse la corona. Actualmente tiene 73 años y hace 50 que se dedica a elaborar las empanadas más reconocidas en nuestra provincia. Su abuela fue la precursora en esta actividad; ella le enseñó a su madre y ésta se lo transmitió a Sara. Tiene cuatro hijos y varios nietos. Los presidentes de Paraguay, Bolivia y Uruguay probaron sus exquisiteces y el ex presidente Carlos Menem, cada vez que visitaba la provincia, sólo aceptaba comer las empanadas que ella preparaba. Sara sólo se atreve a expresar: “Las hago con tanto cariño y amor que el día que no las pueda hacer me voy a morir”, fue su comentario.
El historiador de Famaillá Pedro Barrientos habla de esta tradición culinaria y dice: “Rastrear el sabor, el espíritu y el simbolismo de la empanada famaillense es adentrarse en el corazón mismo de su pueblo, en el amor de sus mujeres hacendosas que hicieron de ella el manjar intemporal, arcón sagrado que atesora sus sentimientos más nobles para sus seres queridos y sus amistades. A punto tal que no hay fiesta o domingo especial que no adorne la empanada la mesa familiar, expandiendo el aroma y el sabor y el etéreo mensaje de cariño y amistad en un rito casi mágico, donde se funden las fronteras de lo material y espiritual Es que esta comida criolla y festoneada es mucho más que su sabor, su presentación festoneada de primorosos repulgues y que al paladearla despierta satisfacciones intimas a través del sentido del gusto en la profundidades del espíritu”.
Nuevamente el escenario Simeón Nieva (célebre bandoneonista local) será la plataforma de los espectáculos musicales con la presencia de figuras de jerarquía nacional, provincial y local. Ente año la cartelera brillará con los nombres de Ramón Palito Ortega, Jorge Rojas, Los Manseros Santiagueños, Tributo a los Tucu-Tucu de Carlos Sánchez, Los Huayras y muchos más.
La historia
Cuentan los veteranos del lugar que la fiesta tuvo origen en una costumbre arraigada ya por los años 50 del siglo XX. “En esos años venían los domingos desde la ciudad (San Miguel de Tucumán) hasta Famaillá exclusivamente a comer empanadas en las Cabreritas, famosas empanaderas locales que vivían a dos cuadras de la plaza. Lo que les gustaba, lo que atraía de esas empanadas, es que las hacían con presas de pollo adentro, eran las alitas o pedazos de muslo de pollo con hueso por supuesto y eso a la gente le encantaba”. Sin embargo, la celebración formal comienza en los 70.
Allá por 1977, don Juanito Isa, que tenía un bar al frente de la plaza, hizo una fiesta sobre calle Mitre. Puso enramadas, organizó cacharpayas, muchas empanadas, baile, folclore y bebidas. Corrían los tiempos de la dictadura. Al año siguiente año 1978, el intendente Hugo Caro propició una fiesta en lo que hoy es el Parque Automotor de la municipalidad. En esos años, allí tenía lugar la feria franca.
Así nació la Fiesta Provincial de la Empanada, que en 1979 se pasa al predio actual. En 1981 se construyó el anfiteatro, lo llamaron Luis Sandrini y en la inauguración estuvo Malvina Pastorino, la esposa del popular actor. Fue en 1983 cuando se convirtió en fiesta nacional.
El festejo es organizado por FEFA, una agrupación de entidades de bien público. Cada institución, en cada rancho, presenta una empanadera para el concurso. “El asunto es que todo se tiene que hacer ahí, en cada uno de los puestos, donde todos los integrantes del jurado lo vean, la carne (matambre), la masa (no tiene requisitoria, porque no hay muchas variantes), es harina, grasa y agua con sal; se amasa y se ofla, ahí, delante de todos. Se hacen pocas empanadas en ese momento, si los jurados son muchos hay que hacer como veinte”, cuentan los organizadores.
“Se da un número a cada participante; ellas ponen las empanadas en un platito y le ponen su número y así el jurado, las mira, ven el repulgue, la come, o no y anota su preferencia a ese número. Nadie sabe de quién es esa empanada, sólo se deja llevar por su palabra, por su aroma, por los condimentos, por el aspecto agradable, por supuesto que sea jugosa, rica, el jurado vota a un número”, explican. El jurado es numeroso (15 a 20 personas). “Eso es porque congratulamos a personajes, personalidades o invitados especiales, así es que cada empanadera hace quince empanadas y las pone en un plato y alienta al jurado mientras le dice ´… coma una de estas…coma una de estas`.Claro, todos los del jurado no comen de todos los platos. Después que se hace la votación, las participantes salen a vender y ya dicen, ´…ésta es la campeona…`, ´…esta es la vice campeona… `”, concluyen los relatores.
La primera campeona
Doña Sara Figueroa fue la primera en llevarse la corona. Actualmente tiene 73 años y hace 50 que se dedica a elaborar las empanadas más reconocidas en nuestra provincia. Su abuela fue la precursora en esta actividad; ella le enseñó a su madre y ésta se lo transmitió a Sara. Tiene cuatro hijos y varios nietos. Los presidentes de Paraguay, Bolivia y Uruguay probaron sus exquisiteces y el ex presidente Carlos Menem, cada vez que visitaba la provincia, sólo aceptaba comer las empanadas que ella preparaba. Sara sólo se atreve a expresar: “Las hago con tanto cariño y amor que el día que no las pueda hacer me voy a morir”, fue su comentario.
El historiador de Famaillá Pedro Barrientos habla de esta tradición culinaria y dice: “Rastrear el sabor, el espíritu y el simbolismo de la empanada famaillense es adentrarse en el corazón mismo de su pueblo, en el amor de sus mujeres hacendosas que hicieron de ella el manjar intemporal, arcón sagrado que atesora sus sentimientos más nobles para sus seres queridos y sus amistades. A punto tal que no hay fiesta o domingo especial que no adorne la empanada la mesa familiar, expandiendo el aroma y el sabor y el etéreo mensaje de cariño y amistad en un rito casi mágico, donde se funden las fronteras de lo material y espiritual Es que esta comida criolla y festoneada es mucho más que su sabor, su presentación festoneada de primorosos repulgues y que al paladearla despierta satisfacciones intimas a través del sentido del gusto en la profundidades del espíritu”.

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